El desayuno escolar es una de las grandes conquistas, en materia de asistencia social, alcanzadas por la sociedad dominicana en las últimas décadas.
El anuncio hecho por el Ministro de Educación, profesor Melanio Paredes, la noche de este jueves de la suspensión total del programa de desayuno escolar, debido a la falta de garantías para preservar el bienestar y las propias vidas de los estudiantes, es un hecho lamentable que debe llevar preocupación al Gobierno y al pueblo dominicano en su conjunto.
A todas luces se percibe que el Desayuno Escolar, un pilar de la asistencia del Estado Social y Democrático de Derecho que estamos construyendo, desde sus inicios ha sido bombardeado por una lucha de intereses económicos.
A veces se ha dicho, y no se puede descartar, que existen manos criminales movidos por pasiones políticas que han venido maquinando para hacer que fracase un programa que si bien es un logro de esta gestión gobierno, es una conquista de la sociedad, y sobre todo de los cientos de miles de familias por que esta vía tan eficaz, vienen siendo subsidiadas por Estado de Bienestar.
El anuncio hecho por el Ministro de Educación, es un hecho penoso, ya que si el Estado y la propiedad sociedad no pueden brindar las garantías debida para asistir y alimentar a los estudiantes de las familias de bajos ingresos, que son quienes estudian en los planteles públicos, entonces como proyecto de Nación estamos compelidos a revisarnos y cuestionarnos.
De ser cierto que hubo manos criminales en la intoxicación de los estudiantes, como se ha dicho, entonces tenemos la oportunidad de producir una sanción ejemplar, que recaiga fundamentalmente en los autores intelectuales de este hecho bochornoso.
El presidente Leonel Fernández no debe permitir bajo ninguna circunstancia que una lucha sustentada en intereses económicos y pasiones políticas oscuras, interrumpan un programa que beneficia a millones de estudiantes de familias pobres y de clase media.
Fuente: TainoDigital

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